Qué es la moda fast fashion y cómo podemos evitarla

En general, nos hemos acostumbrado a una bajada de calidad en todas las cosas que compramos.

Si comparamos lo que nos dura hoy un aparato electrónico, un coche o la ropa, con lo que duraba hace años, no hay color.

Básicamente, las empresas nos han inducido un cambio de prioridades. De querer calidad a preferir cantidad y novedad. Nos han creado la necesidad de estrenar, de demostrar que lo que llevo o uso, es última tendencia (y denota un gran estatus) y en el mundo de la moda, encima de novedoso, barato.

Esa mezcla de precio bajo, nuevas colecciones cada poco tiempo y mala calidad es lo que hemos acuñado como fast fashion, moda rápida o moda desechable. Vamos, el McDonal’s y el Burger King de la ropa.

Hemos llegado al punto de transformar la ropa en un articulo casi de usar y tirar y como podrás imaginar, alguien tiene que pagar el pato…

¿Qué es el fast fashion?

Como te comentaba, el fast fashion es la forma de producción que tienen algunas marcas, las cuales crean ropa con recursos y mano de obra muy barata, pero a una velocidad muy alta.

El tiempo que pasa desde que una tendencia está en pasarela y llega a las tiendas es muy corto y además el número de colecciones nuevas lanzadas es muy elevado (aproximadamente cada 6 semanas).

Esto quiere decir que en este tipo de tiendas verás ropa nueva cada semana.

Por ponerte un ejemplo, Zara diseña y produce alrededor de 10.000 piezas diferentes de ropa al año mientras que una firma tradicional de más coste puede diseñar alrededor de 100.

La única manera de vender esas 10.000 piezas es haciendo que lo que compraste ayer, ya no sea moda hoy.

¿Cómo empezó el fast fashion?

Como muchos de los fenómenos que ahora vivimos, no tiene un momento concreto pero tanto la revolución industrial como la invención de la máquina de coser (1846) fueron puntos de partida para acelerar procesos de fabricación y reducir costes.

No obstante, la década de los 60s fue la primera en la que las personas empezaron a demandar nuevas modas y rechazar la ropa que llevaban las personas de generaciones anteriores. Ahí es donde las marcas necesitaron buscar materiales y mano de obra más barata para dar respuesta a la demanda.

No obstante, y desde entonces, las firmas se han ido centrando poco a poco en abaratar costes y crear más necesidad a l@s comprador@s a través de la publicidad. Solo hay que decir que entre 2000 y 2015 la industria duplicó, sí has leído bien, duplicó sus ventas.

Y entonces, ¿qué tiene de malo exactamente la moda rápida?

Hemos creado un contexto de exceso, donde disfrutamos de mucha cantidad pero de baja calidad y baja autenticidad. Como con otros objetos, lo que acaba pasando es que le quitamos valor (al propio objeto) y por ello lo acabamos tratando como algo de usar y tirar y además nos acaba dando igual dónde y cómo está fabricado.

A priori podría parecer que tener mucha variedad de ropa y encima barata sea increíble, pero nada más lejos de la realidad, ya que la moda desechable es un gran problema se mire por donde se mire:

Medioambiental:

  • Emisiones de CO2: la industria del fast fashion es la segunda más contaminante del planeta por delante del transporte aéreo y marino. Solo superada por la industria del petróleo
  • Consumo de agua: esta industria utiliza 93.000 millones de metros cúbicos anuales (el 4% de la extracción mundial de agua dulce). Para confeccionar una camiseta de algodón se necesitan alrededor de 250g de este material, y para cultivar esta cantidad de algodón se usan 2.700 litros de agua (el agua que vas a beber en 3 años)
  • Residuos: generamos 2 millones de toneladas de residuos textiles de los cuales el 73% acaba en vertederos. Además, dado que la ropa es de peor calidad tampoco se aprovecha durante tanto tiempo e incluso es más difícil donarla en buenas condiciones.
  • Materias primas: se cultiva intensivamente, se alteran terrenos para producir más algodón, se usan pesticidas, plaguicidas y otros químicos… Esta industria usa el 11% de los pesticidas y 24% de los insecticidas mundiales
  • Tintes: se utilizan tintes tóxicos que acaban en ríos, mares, canales… dañando los ecosistemas marinos (20% de los vertidos tóxicos provienen del fast fashion)

Social:

  • Explotación: para que la ropa sea tan barata, la mano de obra también tiene que serlo. Básicamente, la ropa producida por la industria del fast fashion está producida por personas que viven en países pobres, a las cuales se les paga sueldos míseros, trabajan en condiciones infrahumanas, sin derechos, sin tener la edad mínima, con mujeres sufriendo incluso violaciones…

Ha habido más de 50 incendios en fábricas de diferentes países pero la de Bangladesh (Rana Plaza) en el 2013 ha sido la más conocida. Allí murieron 1.129 personas.

  • Consumismo: es uno de los muchos ejemplos donde las empresas del sector han hecho cambiar la demanda poco a poco y no al revés. Sin casi darnos hemos visto como nuestro consumo de ropa ha aumentado drásticamente y como su uso ha bajado de igual manera.

Sanitario

  • Salud: Las personas que trabajan en fábricas para empresas de esta industria, las personas que viven cerca de los ríos contaminados y nosotros que vestimos estas prendas, estamos totalmente expuestos a los químicos utilizados.

El siguiente video explica de una manera rápida y directa, la industria de la moda desechable:

¿Cómo te puedes apartar de esta corriente?

Creo que lo primero de todo y más importante es darte cuenta que no te pones toda la ropa que tienes, por tanto, no necesitas tanta ropa como compras. Yo lo hice hace varios años (y continuo mejorando) y me di cuenta que más de la mitad de mi ropa no me la ponía.

Por eso siempre digo que, si tod@s comprásemos solo la ropa que necesitamos (aunque sea a marcas de fast fashion), estas marcas no existirían o no serían lo que son hoy. Por tanto, consumir de una forma responsable, comprando solo la ropa que vayamos a ponernos sería el primer paso.

Lo bueno de empezar por ahí es que es fácil darse cuenta que empiezas a comprar menos de la mitad de lo que comprabas, por tanto ahorras dinero y el acto de comprar una pieza de ropa, se vuelve, aunque sea un pelín, más especial.

En ese punto es donde tendrás mucha más posibilidades de comprar una prenda de una marca sostenible, que será más cara, pero quizás fabricada localmente, además ética y de buena calidad. Es decir, te durará mucho y eso es lo que querrás, porque ahora, ¿realmente quieres que te dure mucho la ropa? O ¿te da igual porque es casi una buena excusa para ir a comprar nueva?

Cuando hayas realizado tu proceso de cambio y quieras comprar ropa de marcas sostenibles, te recomiendo mi kit sostenibl-e donde en el apartado “moda” te enseño algunas app’s que te ayudarán a encontrar marcas de ropa que se ajusten a tus necesidades.

Por otro lado, siempre nos quedará nuestro querido mercado de segunda mano, donde podrás aprovechar aquella ropa que otra gente no quiere, sin generar nuevos residuos. Si te gusta la idea, te dejo unos consejos tanto para comprar como para vender lo que sea, en el mercado de segunda mano (a través de internet) 😉

Todo es cuestión de empezar

Supongo que intuyes algunas de las marcas que pertenecen a la industria del fast fashion ¿no? Si entras en un centro comercial, verás muchas de ellas… son las más típicas, las más famosas… aunque también es cierto que hay alguna que es famosa y no pertenece al grupo (con la app good on you del kit sostenibl-e podrás averiguarlo).

¿Te animas a revisar tu armario? ¿ver qué prendas usas y cuáles no? ¿qué marcas utilizas más? Como todo, se trata de un proceso de cambio y lo más importante es empezar.

Por último te lanzo una pregunta, ¿cuánto tiempo crees que podrías vivir sin comprar una prenda de ropa más? Apuesto a que más de unos meses, por no decir años… En mi caso, podría decir más de un año seguro…

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