Por qué reducir tu consumo de alimentos de origen animal, aunque no los ames

Cada vez escuchamos más la palabra “veganismo”, el movimiento está más presente que nunca en nuestras vidas: en los medios de comunicación, en las redes sociales, en el supermercado, etc. Pero, ¿de verdad conoces los valores detrás de este movimiento? ¿O crees que es una simple moda?

Antes de que te anticipes a lo que te voy a decir (incluso te precipites a abandonar este post), quiero dejar claro que con este post NO pretendo que te conviertas en vegan@ (de hecho yo no lo soy).

Lo que me gustaría es que pudieras entender las muchas razones que hay detrás de este movimiento, muchas más de las que puede parecer a simple vista. De hecho, probablemente te sorprendas al ver que compartes algunas de las motivaciones/preocupaciones de l@s vegan@s, ya que hay muchas razones más allá del “amor por los animales”.

Una vez sepas la cantidad de cosas buenas que puedes aportar al medio ambiente, a ti mism@, al resto de personas y a los animales, quizás te sea más fácil plantearte la posibilidad de reducir tu consumo de alimentos de origen animal, hacerte flexitarian@, reducetarian@, vegetarian@, vegan@ o lo que te apetezca J

No me enrollo más y te dejo con un buen puñado de razones:

1 – Amor y respeto hacia los animales

Si, es la una de las clásicas pero como te decía no es la única.

Si sientes un amor profundo por los animales, es entendible que no los quieras matar (o que los maten por ti) y comértelos, ya que entiendes que tienes otras opciones.

Supongo que no es algo objetivo, algunas personas tienen un sentimiento de profundo respeto hacia todos los seres sintientes, que no se puede explicar con palabras, pero ahí está.

2 – Especismo

Es algo que también tiene que ver con humanos y animales pero no es exactamente lo mismo que el punto anterior.

¿Sabes lo que significa esta palabra? Si nunca habías escuchado este término, la RAE define “especismo” como:

(1) Discriminación de los animales por considerarlos especies inferiores;

(2) Creencia según la cual el ser humano es superior al resto de los animales, y por ello puede utilizarlos en beneficio propio.

Básicamente, las personas veganas consideran que los humanos no estamos por encima del resto de animales, por lo que no tenemos el derecho a poseerlos y hacer lo que queramos con ellos.

El especismo hace que creamos correcto que existan: granjas industriales que explotan animales con el fin de abaratar costes, zoológicos donde los animales son encarcelados para nuestro disfrute, circos donde los animales son forzados a realizar todo tipo de espectáculos, y un largo etcétera.

Como siempre, entre el blanco y el negro hay grises, es decir, te pueden parecer mal los zoológicos pero crías cerdos en casa para comerlos. Te puede parecer mal cómo actúa la industria pesquera pero pescas con tus amig@s los fines de semana.

3 – Diferenciación entre Animales y Mascotas

Se podría decir que es una derivada del especismo, la distinción de clases entre especies de animales. Una de las más importantes es la de los términos “animal” y “mascota”.

¿Por qué podemos comernos un cerdo sin sentir pena alguna, pero si nos dicen que en China se comen un perro nos parece una aberración? ¿Hay alguna diferencia entre un perro y un cerdo? ¿Qué hay detrás que nos lleva a justificar la muerte de uno y no la del otro?

Lo mismo ocurre al revés, ¿por qué en ciertas regiones de la India no comen vacas, y para nosotros la carne de vacuno, la leche, el queso y el yogur son productos habituales? ¿Qué nos lleva a proteger a unas especies y no a otras?

También ocurre con animales marinos, ¿Por qué comemos lenguado pero tenemos una pecera en casa con peces de la película “Buscando a Nemo” los cuales nunca nos comeríamos?

El especismo no es solo que el ser humano se sienta superior a los animales y con derecho a poseerlos, si no también la diferencia de clases entre unos animales y otros.

4 – Salud

Muchísim@s nutricionistas coinciden en que cuanto mayor porcentaje de nuestra alimentación provenga de fuentes vegetales, mejor. Incluso nutricionistas que no son veganos recomiendan muy bajas cantidades de productos de origen animal.

El porcentaje optimo de productos de origen animal en una dieta es difícil de saber ya que depende de la calidad de esos productos y ese es uno de les grandes puntos a tratar, la calidad de lo que comemos.

Que una persona vegana no quiera comer productos de origen animal por las razones que hasta ahora he comentado es una cosa, pero además, hay que sumar que la forma en que están producidos esos productos no parece la más adecuada.

El 99% de la carne, lácteos y huevos que encontramos en el supermercado, viene de granjas industriales donde el animal ha estado hacinado de por vida, con poca movilidad, sin ver la luz del sol, sin haber pastado en la naturaleza, cebados, criados y engordados en muy pocos meses con el único fin de abaratar los costes de producción y así aumentar beneficios.

Los animales son tratados como objetos (o mejor dicho, esclavos) para que podamos consumir carne a un precio ridículo y así comer más que hace 30 o 40 años.

Tod@s sabemos que si el animal ha vivido tal y como nos venden los anuncios de la televisión (La vaca que ríe, Central lechera asturiana, etc.), estaremos comiendo un producto de calidad. Pero lamentablemente, los productos de origen animal que consumimos en el día a día no provienen de esos lugares idílicos, si no de lugares más parecidos a un campo de concentración.

Además debemos tener en cuenta la cantidad de medicamentos que le dan a los animales. El 80% de los medicamentos mundiales van destinados a ellos (20% restante para para consumo humano). La gran mayoría de estos medicamentos va destinado a animales “no enfermos”, para evitar que enfermen, es decir, la probabilidad de comer un animal “dopado” aunque no presentara signos de enfermedad es muy alta.

Estas sustancias acabarán inevitablemente en nuestro cuerpo, causando dudosos beneficios e incluso haciéndonos inmunes a ciertos medicamentos/antibióticos.

Por otro lado, el pescado habitual que encontraremos en las tiendas, puede contener, a parte de un sin fin de micro-plásticos, metales pesados y peligrosos como el mercurio.

Por último, muchas personas sostienen que el estrés que ha vivido el animal durante toda su vida también se traslada a sus “músculos” y por tanto a nuestro cuerpo.

Con esto se puede ver que, no hace falta amar a los animales para entender que nuestro actual sistema alimenticio no tiene nada que ver con vacas, cerdos, pollos y salmones libres, con años de vida, activos y sanos.

Pero la vida es Marketing y estas industrias lo utilizan muy bien. De hecho, te propongo un juego: intenta recordar cuantos anuncios de productos de origen animal y cuantos de productos de origen vegetal recuerdas… ¿quién gana?

5 – Medio ambiente

Quizás una de las razones por la cual el veganismo está ganando tant@s adept@s en los últimos años, ya que cada vez tenemos más información sobre el impacto medioambiental de los productos de origen animal y eso se nota.

Tod@s tenemos una cosa en común, el sitio donde vivimos, nuestro planeta. Aunque no siempre lo tengamos presente, el cuidado del medio ambiente es algo que nos concierne a tod@s y es por ello que revisar el impacto de lo que comemos es cada vez más habitual (por suerte).

En este caso cuando hablo de medio ambiente y dieta, me referiré a las emisiones de CO2 y metano (que por cierto, es 23 veces más potente que el CO2), al uso de tierras para cultivar y al consumo de agua (ya que hay más factores como la contaminación de acuíferos debido a las heces de los animales o la emisión de más gases como el óxido nitroso o el amoníaco).

Para mostrarte datos acerca de estos factores, utilizaré el informe de ProVeg (“Más allá de la carne, 2019) donde se explica el impacto que supone nuestra dieta.

“Debido al tipo de dieta, el impacto medioambiental anual de cada español supone una huella hídrica de alrededor de un millón de litros de agua, un impacto de emisiones equivalentes a cerca de 1900 kg de CO2; y un impacto sobre el uso de la tierra de alrededor de 3,400 metros cuadrados”.

ProVeg (“Más allá de la carne, 2019)

Si por ejemplo decidiéramos adoptar una alimentación 100% vegana:

“podría reducir las emisiones de gases contaminantes relacionadas con la alimentación en un 71% (ahorrando 62 millones de toneladas de CO2), el impacto hídrico en un 36% y el impacto del uso de la tierra en un 62%”.

ProVeg (“Más allá de la carne, 2019)

5.1 – Emisiones CO2 y metano

En 2015 la ganadería española generó emisiones equivalentes a más de 86 millones de toneladas de CO2.El metano y el amoníaco son contaminantes clave en la agricultura de España. La ganadería es la responsable del 94 % de las emisiones de amoníaco a la atmósfera. Por lo tanto, no sorprende que los resultados indiquen que el 40 % del impacto de las emisiones de la dieta española correspondan a la carne”.

ProVeg (“Más allá de la carne, 2019)

En el siguiente gráfico puedes ver qué porcentaje de emisiones de CO2 puedes ahorrar al planeta si te cambias a una de estas dietas, en comparación con la dieta española.

Además puedes ver en proporción, el impacto medioambiental de cada tipo de producto alimenticio.

5.2 – Tierra

“En la actualidad, gran parte de la tierra que podría utilizarse para cultivar alimentos destinados directamente al consumo humano se dedica a la producción de enormes cosechas para alimentar al ganado. La tierra necesaria para producir piensos para la industria ganadera en España alcanza 18 millones de hectáreas, lo que equivale al 77 % del terreno disponible para la agricultura del país”.

ProVeg (“Más allá de la carne, 2019)

En el siguiente gráfico puedes ver qué porcentaje de emisiones de uso de tierra puedes ahorrar al planeta si te cambias a una de estas dietas, en comparación con la dieta española.

Además puedes ver en proporción, el impacto medioambiental de cada tipo de producto alimenticio.

5.3 – Consumo de agua

“Cada año, la cría de animales en España requiere tanta agua como el conjunto de todos los hogares españoles durante más de 20 años. Esta misma actividad contamina nuestros cada vez menores recursos hídricos. El volumen de agua contaminada por la cría de cerdos en España en 2015 hubiera bastado para llenar 66 piscinas olímpicas cada día durante un año.”

ProVeg (“Más allá de la carne, 2019)

En el siguiente gráfico puedes ver qué porcentaje de agua puedes ahorrar al planeta si te cambias a una de estas dietas, en comparación con la dieta española.

Además puedes ver en proporción, el impacto medioambiental de cada tipo de producto alimenticio.

6 – Pobreza  y hambruna

No nos olvidemos que el consumo de productos animales también afecta a los más desfavorecidos. Debido a la creciente población mundial, en 30 años necesitaremos producir el doble de alimentos que hoy (pasaremos de 7.300 millones en 2015 a 9.700 millones de personas en 2050, y a su vez la clase media aumentará llevándonos a mucha más demanda de alimentos).

El 30% de la superficie terrestre está utilizada para producir alimentos, lo que significa que para producir más tenemos que utilizar más tierra, lo cual llevará a mayor deforestación, pérdida de biodiversidad, etc. ya que hay muchas partes del planeta donde ya sea por escasez de agua o bajas temperaturas, no se puede producir.

Por lo tanto, ¿qué hacemos los países occidentales? Vamos a países más pobres, “compramos” (si se puede decir así..) sus tierras para producir alimentos de manera industrial, dejando a los productores locales sin tierras para consumo humano local.

¿Y qué tiene esto que ver con la carne? Un ejemplo reciente y muy claro, es lo que está pasando en el Amazonas. El Amazonas está siendo deforestado básicamente por la demanda creciente de soja.

Pero no soja para l@s vegan@s, si no para alimentar ganado en países occidentales. En este caso, el mayor importador de soja proveniente del Amazonas es Holanda, que la utiliza para alimentar al ganado y posteriormente producir carne y sobre todo lácteos.

Al final, quitamos alimento a países pobres, para alimentarnos nosotr@s, bueno, primero al ganado y después nostr@s. Piensa que por cada 6kg de proteína vegetal que podríamos sacar con la cantidad que alimentamos a un animal, extraemos 1kg de proteína animal.

Por lo tanto, si cogemos lo que come y bebe una vaca durante su vida podemos alimentar a más personas que con la carne que extraeremos de ella. Esto ayudaría cubrir la demanda mundial de alimentos que no está haciendo más que aumentar.

Esto no quiere decir que con productos de origen vegetal no haya problemas (cárteles de aguacates, consumo insostenible de bebida de almendras…), tampoco quiere decir que con cultivos orgánicos y biológicos pudiéramos dar de comer a la creciente población mundial. Lo único que quiere decir es que, en general, es más eficiente comer productos de origen vegetal que de origen animal.

7 – Preservación de los océanos

Los peces son los grandes olvidados, ya que se suele hacer mucho énfasis a la carne y esto es muy heavy porque los océanos son de lo más importante que tenemos (aprox. 70% de la superficie de la tierra es agua).

Puede que el pescado nos recuerde menos a nosotr@s (si lo comparamos con una vaca) o que por el simple hecho de no estar hacinado en una nave industrial pensemos que es un animal libre.

Sí, es cierto que son “libres” ya que el océano no tiene fronteras (eso si tienen suerte de ser salvajes, ya que las granjas de acuicultura están en pleno auge y el impacto medioambiental tampoco es menor), pero la pesca viene con un precio, y es que nos estamos cargando los ecosistemas marinos.

Básicamente por la pesca de arrastre, que es una práctica muy agresiva donde se utilizan redes enormes donde todo vale. Mientras intentamos pescar un tipo de pez, nos llevamos todo tipo de animales marinos, que son devueltos al mar “muertos”.

Por ejemplo, para capturar 1kg langostinos, se pueden matar hasta 10 kg de otras especies, poco eficiente ¿no?. (ProVeg)

Otro grave problema son las “redes fantasmas” que hay en el océano. Son redes que los pescadores dejan en el mar (ya sea por pesca ilegal o por aligerar peso de sus barcos), que se vuelven mortales trampas para los animales marinos. Las redes fantasmas son un problema mayor que el de los plásticos en el mar (según un estudio de Ocean CleanUp representan un 46% del plástico del mar frente al 0,03% de las pajitas de plástico).

Por no hablar de las toneladas de CO2 que emiten los barcos, siendo una importante fuente de gases de efecto invernadero.

No podemos olvidar que la pesca también va relacionada con el punto anterior, la pobreza, ya que hay muchas comunidades en países en vías de desarrollo que viven del alimento del mar. Con nuestra avanzada tecnología, logramos pescar cada vez más con un esfuerzo menor, lo que está haciendo disminuir la población de peces sin darles tiempo a reproducirse.

Ya está habiendo comunidades que necesitan pescar durante más días para obtener la misma cantidad de peces, o teniendo que ir a zonas declaradas ilegales para poder subsistir. Si terminamos con ciertas especies, estas comunidades no tendrán otras vías para poder subsistir.

8 – Existencia de posibilidades

Coger un tren en lugar de un avión (que quizás te ha costado más caro y/o quizás te lleva más tiempo) es una decisión… sostenible.

No ir a la otra parte del mundo para visitar la ciudad que tanto soñabas (debido a que contamina mucho) es también una decisión dura y sostenible.

Dejar de ver a tu familia o amig@s porque solo puedes ir en avión y contamina mucho, es una… putada.

Cuando digo esto, me refiero a que hay acciones que hacemos para ser más sostenibles donde casi siempre hay elección o vías alternativas, pero hay otras que no.

En el caso de la alimentación, podemos decir que una persona vegana en un asador o un “grill” quizás no tiene muchas opciones, pero en general, dejar de comer productos de origen animal y reducir su consumo no quiere decir dejar de comer (igual que dejar de comprar ropa a destajo, no quiere decir vestir mal).

Hay millones de alternativas para comer pocos o ningún producto de origen animal y seguir disfrutando de la comida . Además, siempre puedes ser vegan@ pero comer jamón serrano porque es tu debilidad ¿o alguien dice que eso no se puede hacer?

De hecho te animo a crear tu dieta vegetariana + fuet o la vegana + lomo-queso 🤣

9 – Ética

Por último, ¿qué tipo de ética hay detrás de tratar a los animales así, por el simple hecho de crear economías de escala?

¿Qué sentido tiene comer mala comida, pero barata?

Tenemos el mismo problema en otras industrias como la de los vuelos, donde contaminamos el planeta por volar a 25€ o la de la ropa con el fast fashion donde de nuevo, expoliamos y ensuciamos el planeta, maltratamos y matamos a otras personas por comprar camisetas a 5€.

Es difícil como consumidor/a, replantear todo el sistema en el que has estado viviendo y empezar a darte cuenta que para que una familia granjera viva bien, un pollo viva bien y una empresa distribuidora de carne tenga beneficios, el precio no puede ser el actual. Nos guste o no, para que el precio final sea barato, hay partes de esa cadena que asumen todo el coste (y no me refiero a la empresa distribuidora).

Pero ahí estamos, aprendiendo a ser consumidor@s conscientes con la ayuda de esta guía y muchos otros recursos.


Antes de concluir te dejo con un video muy pero que muy ilustrativo de algunas de las acciones de las que te he hablado, no tiene desperdicio:


Después de enseñarte un buen puñado de razones por las cuales hay gente que reduce su consumo de alimentos de origen animal, podrás ver que hay personas que lo hacen solo por una, por varias o por todas. Cada cual tiene sus prioridades y sensibilidades hacia un tema u otro.

Yo no voy a adoctrinar a nadie en el veganismo, fundamentalmente porque ni yo mismo lo soy (no compro productos de origen animal y no suelo comerlos en la calle, pero en algunas ocasiones, si que como).

Lo que sí intento, es animar a las personas a que sean “casi-vegan@s”, no porque no crea en el veganismo como tal, si no porque creo que no es para todo el mundo.

Hay gente con mayor fuerza de voluntad o a quien no le cuesta pasar de negro a blanco, pero hay a muchas otras personas que el simple hecho de ponerse una etiqueta, le asusta, ya que pueden sentir algo así como una prohibición.

Simplemente, es más fácil lograr que muchas personas reduzcan el consumo de productos animales, que lograr que esas mismas personas se vuelvan veganas.

La gente de ProVeg, lo ve igual:

reduciendo a la mitad la ingesta de productos animales, se puede disminuir la huella hídrica en un 17%, el impacto sobre el uso de la tierra en un 30% y el impacto de sus emisiones en un 36%”.

ProVeg (“Más allá de la carne, 2019)

¿Me lo traduces? Sí 🙂

una semana sin consumir productos de origen animal supondría evitar las emisiones que se generan al conducir 100 km. Además, podría evitar un desperdicio de agua similar a tirar 500 veces de la cadena y preservar 40 metros cuadrados de bosque”.

ProVeg (“Más allá de la carne, 2019)

No hay que volverse vegan@ para poder reducir nuestro impacto, existen caminos intermedios… ¡y tienen impacto positivo! Además, cambiar es un proceso y aquí no estamos para juzgar a nadie, ni juzgar la “pureza” de sus decisiones… no nos salvaríamos ni un@ entonces 😅

Sí que estamos aquí para tomar acción y si con ello además mejoramos nuestra salud, ¿por qué no? ¿Qué razones tenemos para no aportar nuestro granito de arena? ¿Qué nos impide pasar a la acción?

Será la sociedad, la cultura, nuestros gustos culinarios, el qué dirán… Cada persona tendrá razones distintas, pero lo que te aseguro que cuando un@ vive acorde a sus valores y sabe que sus decisiones diarias reducen el impacto que tenemos en el planeta, se siente mucho mejor.  

Además no debemos subestimar nuestra capacidad de influir a otras personas, ya que con nuestro ejemplo podemos invitar al resto a reflexionar y ser más respetuosos con el medio ambiente.

Sea cual sea el camino que elijas, lo importante es que aceptemos que cada uno tenemos nuestros tiempos y que mientras realicemos algún tipo de cambio, estaremos aportando al planeta.

¿Qué te parecen estas razones? ¿Te parecen lógicas como para modificar tu dieta? Te leo en los comentarios

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